Por: Alejandra Gutiérrez Rodríguez
algutierrez@racsa.go.cr

Cada clic, cada compra en línea, cada formulario completado y cada dato compartido en una plataforma digital implica un acto silencioso de confianza. Hoy, las personas no solo evalúan la calidad de los productos o servicios que reciben; también observan con atención cómo las organizaciones protegen su información, utilizan sus datos y responden ante los riesgos de un mundo cada vez más interconectado. 

En este contexto, la confianza digital ha emergido como uno de los activos más valiosos para empresas, instituciones y gobiernos. Más allá de la ciberseguridad o el cumplimiento normativo, representa la capacidad de generar credibilidad, transparencia y seguridad en todas las interacciones que ocurren dentro del ecosistema digital.  

Aunque el concepto ha cobrado especial relevancia en los últimos años, impulsado por la acelerada transformación digital, su impacto trasciende la tecnología. La confianza digital es la capacidad de una organización para generar y mantener la confianza de las personas en el diseño, desarrollo, implementación y uso de tecnologías digitales, garantizando que estas sean transparentes, seguras, responsables, éticas, respeten los derechos humanos y permitan la participación de los distintos actores involucrados. Esta confianza no depende únicamente de la tecnología, sino también de la gobernanza, la rendición de cuentas y la inclusión de quienes son impactados por ella ​(Dobrygowski & Moschos, Why workers must be at the centre of the digital trust agenda — and 4 ways to get there, 2025)​.  

En un entorno donde la información se ha convertido en uno de los recursos más valiosos, construir y mantener esa confianza ya no es una ventaja competitiva: es una condición esencial para prosperar. Las personas actualmente no solo esperan que una organización mantenga sus datos seguros; también quieren saber quién tiene acceso a ellos, para qué serán utilizados y si pueden confiar en que serán tratados de manera responsable.  

Según el World Economic Forum, la confianza digital constituye un habilitador estratégico para la adopción de tecnologías emergentes y se construye mediante prácticas vinculadas con la ciberseguridad, privacidad, transparencia, gobernanza, equidad, auditabilidad, resiliencia y uso responsable de la inteligencia artificial. En sus publicaciones más recientes sobre Digital Trust (2023-2026), el Foro enfatiza que las organizaciones deben demostrar no solo protección de la información y continuidad operativa, sino también responsabilidad en el uso de los datos, transparencia algorítmica y mecanismos efectivos de supervisión y gobernanza tecnológica ​(Dobrygowski & Treat, 2023)​. 

En la era de los datos, la confianza es el activo más valioso 

Su impacto se refleja directamente en ámbitos estratégicos, el primero de ellos es la experiencia del cliente, ya que los usuarios esperan interactuar con organizaciones a través de plataformas seguras, confiables y siempre disponibles. Además, valoran entornos digitales ágiles, intuitivos y fáciles de usar, respaldados por mecanismos de autenticación robustos que garanticen la protección de su información y la seguridad de sus transacciones. Una sola brecha en esta experiencia puede afectar años de buena reputación empresarial y en consecuencia esto pondría en riesgo la competitividad empresarial. Las marcas líderes de innovación en procesos digitales no solo reducen riesgos, sino que concretan altos niveles de confianza y esto les permite atraer más prospectos e incrementar la lealtad de sus clientes.  

La transformación digital no puede sostenerse sin confianza. Sin embargo, las organizaciones enfrentan un entorno cada vez más complejo, marcado por el crecimiento de los delitos cibernéticos, los fraudes digitales, la suplantación de identidad, el uso malicioso de la inteligencia artificial, los deepfakes1 y la desinformación.  

A nivel global, el costo promedio de una brecha de datos alcanzó los USD 4,88 millones en 2024, la cifra más alta registrada por IBM, mientras que el 70% de las organizaciones afectadas reportó interrupciones significativas en sus operaciones como consecuencia de estos incidentes ​(IBM, 2024)​. Por su parte, en Costa Rica, las denuncias por delitos informáticos crecieron más de un 300% entre 2018 y 2024, pasando de 1.662 a 6.634 casos reportados, lo que evidencia la creciente sofisticación y frecuencia de las amenazas digitales que enfrentan tanto el sector público como el privado​ (Vega Briceño, Lemaitre Picado, Villegas Carranza, & Flores Barrantes, 2025)​.  

En este escenario, fortalecer la confianza digital ya no es únicamente una cuestión tecnológica; se ha convertido en un imperativo estratégico para proteger la reputación, garantizar la continuidad del negocio y preservar la confianza de clientes, ciudadanos y colaboradores. 

En este contexto, las empresas de tecnología están llamadas a desempeñar un rol fundamental como facilitadores de la confianza digital. Su responsabilidad trasciende el suministro de soluciones tecnológicas e incluye la provisión de infraestructura segura mediante centros de datos y servicios en la nube, el fortalecimiento de las capacidades de ciberseguridad de las organizaciones, el monitoreo continuo de amenazas, la implementación de soluciones robustas de identidad digital y la promoción de las mejores prácticas en continuidad de negocio y gestión de riesgos. De esta manera, se convierten en aliados estratégicos para que empresas e instituciones puedan innovar, operar y crecer en entornos digitales cada vez más complejos y exigentes. 

Construyendo entornos digitales confiables 

La evolución de la confianza digital también está impulsando la adopción de nuevas tendencias tecnológicas y de gestión. Entre ellas destaca el modelo Zero Trust, basado en el principio de “nunca confiar, siempre verificar”, que exige validar continuamente la identidad de usuarios, dispositivos y aplicaciones antes de otorgar acceso a los recursos corporativos ​(Rose, Borchert, Mitchell, & Connelly, 2020)​. Paralelamente, cobra relevancia la Inteligencia Artificial responsable, que promueve el desarrollo y uso de sistemas de IA bajo principios de transparencia, equidad, seguridad y rendición de cuentas​ (Raimondo, 2023)​​ (Autio, y otros, 2024)​. La identidad digital se consolida como un elemento esencial para garantizar interacciones seguras y reducir riesgos de fraude y suplantación, mientras que la soberanía del dato gana protagonismo al permitir que organizaciones y países mantengan un mayor control sobre la ubicación, protección y uso de su información crítica ​(Microsoft , 2026)​. Finalmente, la nube híbrida continúa posicionándose como un modelo estratégico al combinar la flexibilidad y escalabilidad de la nube pública con el control y los requisitos de seguridad de las infraestructuras privadas​ (Mell & Grance, 2011)​. En conjunto, estas tendencias están redefiniendo la manera en que las organizaciones fortalecen la confianza, protegen sus activos digitales y aceleran la innovación en un entorno cada vez más conectado y exigente. 

Tecnología segura para un futuro conectado 

La confianza digital no es un destino al que se llega, sino una construcción permanente que evoluciona al mismo ritmo que la tecnología. En un mundo donde la inteligencia artificial toma decisiones, los datos cruzan fronteras en segundos y las interacciones digitales superan cada vez más a las presenciales, la verdadera pregunta no es qué tan avanzadas serán las tecnologías del mañana, sino qué tan confiables seremos capaces de construirlas. 

Las organizaciones que logren integrar la seguridad, la transparencia, la ética y la innovación como parte de su ADN estarán mejor preparadas para liderar la economía digital. Sin embargo, la responsabilidad de construir confianza no recae únicamente en las empresas tecnológicas o en los equipos de ciberseguridad; es un compromiso compartido entre gobiernos, organizaciones, academia, proveedores y ciudadanos. 

En los próximos años, conceptos como la inteligencia artificial responsable, la identidad digital, la soberanía del dato y los ecosistemas hiperconectados continuarán transformando la manera en que nos relacionamos, trabajamos y tomamos decisiones. Esto abre un debate tan fascinante como necesario: ¿cómo equilibrar innovación, privacidad, seguridad y libertad en una sociedad cada vez más digital? La respuesta aún está en construcción. Lo que sí parece claro es que la tecnología seguirá avanzando a gran velocidad, pero será la confianza la que determine hasta dónde las personas y organizaciones estaremos dispuestos a acompañarla. 

​​Referencias 

​​Autio, C., Schwartz, R., Dunietz, J., Jain, S., Stanley, M., Tabassi, E., . . . Roberts, K. (2024). Artificial Intelligence Risk Management Framework: Generative Artificial Intelligence Profile. NIST. Retrieved from https://www.nist.gov/publications/artificial-intelligence-risk-management-framework-generative-artificial-intelligence 

​Dobrygowski, D., & Moschos, G. (2025, may 21). Why workers must be at the centre of the digital trust agenda — and 4 ways to get there. World Economic Forum. Retrieved from https://www.weforum.org/stories/2025/05/workers-digital-trust-agenda-4-ways/ 

​Dobrygowski, D., & Treat, D. (2023, octuber 3). Measuring Digital Trust: Supporting Decision-Making for Trustworthy Technologies. World Economic Forum. Retrieved from https://www.weforum.org/publications/measuring-digital-trust-supporting-decision-making-for-trustworthy-technologies/ 

​IBM. (2024). IBM Security & Ponemon Institute. Cost of a data breach report 2024. Retrieved from https://wp.table.media/wp-content/uploads/2024/07/30132828/Cost-of-a-Data-Breach-Report-2024.pdf 

​ISACA NOW. (2022, mayo 22). Understanding the Full Digital Trust Ecosystem. ISACA ORG. Retrieved from https://www.isaca.org/resources/news-and-trends/isaca-now-blog/2022/understanding-the-full-digital-trust-ecosystem 

​Mell, P., & Grance, T. (2011). The NIST Definition of Cloud Computing. NIST. Retrieved from https://csrc.nist.gov/pubs/sp/800/145/final 

​Microsoft . (2026, julio 28). Digital sovereignty . Retrieved from Microsoft Sovereign Cloud: https://www.microsoft.com/en-us/sovereignty 

​OECD. (2019, marzo 11). Organisation for Economic Co-operation an Development. Going Digital: Shaping Policies, Improving Lives. Retrieved from https://www.oecd.org/en/publications/going-digital-shaping-policies-improving-lives_9789264312012-en/full-report.html 

​Raimondo, G. (2023). Artificial Intelligence Risk. NIST (National Institute of Standars and Tecnology U.S. Department of Commerce. Retrieved from https://s3.amazonaws.com/IGG/AI+Part+1+-+Materials/NIST-Risk.pdf 

​Rose, S., Borchert, O., Mitchell, S., & Connelly, S. (2020). Arquitectura de confianza cero. NIST (National Institute of Standards and Tecnologies). Retrieved from https://dreamlab.net/wp-content/uploads/2024/11/Arquitectura_de_confianza_cero-NIST.SP_.800-207.pdf 

​UNESCO. (2023). Guidelines for the governance of digital platforms. United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization. Retrieved from https://unesdoc.unesco.org/

​Vega Briceño, E., Lemaitre Picado, R., Villegas Carranza, A., & Flores Barrantes, L. (2025). Estado de la ciberseguridad en Costa Rica 2025. LABCIBE Universidad Nacional Costa Rica. Retrieved from https://d1qqtien6gys07.cloudfront.net/wp-content/uploads/2026/04/UNA-Estado-de-la-Cyberseguridad-en-Costa-Rica-2025-v4-1.pdf 

​Word Economic Forum. (2022). World Economic Forum. Earning digital trust: Decision-making for trustworthy technologies. Retrieved from https://www.weforum.org/publications/earning-digital-trust-decision-making-for-trustworthy-technologies/

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