Identidad Digital Costarricense impulsa competitividad del país y revoluciona acceso a servicios 

El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) consolidó un hito histórico en la modernización del Estado con el despliegue oficial de la Identidad Digital Costarricense (IDC). Esta plataforma tecnológica de vanguardia trasciende la simple digitalización de la cédula física para convertirse en el punto de acceso a un ecosistema de servicios virtuales robustos, seguros e inclusivos, posicionando a Costa Rica como un referente indiscutible de innovación digital en América Latina.

Este esfuerzo país capturó recientemente los reflectores internacionales al ser galardonado en Guatemala como parte del “Mejor Programa de Gobierno de Identidad” en el prestigioso foro High Security Printing Latin America 2026. La vitrina internacional resaltó la exitosa estrategia de estandarización del TSE, la cual trasladó a la IDC las mismas medidas de seguridad y la línea estética de la nueva cédula física, logrando homologar ambos formatos de manera integral.

Detrás de este éxito operativo y su disponibilidad 24/7 se encuentra el Consorcio “Identidad del Futuro” -integrado por RACSA y GET Group-, responsable de la arquitectura tecnológica, la ciberseguridad y la implementación del ecosistema digital. Al respecto, Tommy Aguilar Peralta, coordinador de Gestión de Estrategia del TSE, explicó que la sinergia entre la agilidad institucional del TSE y la capacidad técnica del Consorcio permitió un despliegue acelerado y masivo que marcó la diferencia frente a otras iniciativas de la región que terminaron rezagadas por trabas burocráticas.

Gracias a esta alianza, la plataforma destaca hoy por ser de las pocas en el continente que opera bajo el estándar ISO 18013-5, lo que asegura su validez jurídica e interoperabilidad internacional. Además de cumplir con las normativas globales, el sistema combate activamente la ciberdelincuencia mediante tecnología biométrica de “Prueba de Vida” en tiempo real, a la vez que integra la identidad cultural del país incorporando en su diseño símbolos patrios como la Guaria Morada y la Carreta Típica.

El impacto de esta infraestructura ya es tangible. Actualmente, más de 17 entidades públicas de alta complejidad -como la CCSS, el Poder Judicial y varias entidades bancarias están interconectadas a la red mediante un aplicativo seguro para entornos Windows, el cual facilita las validaciones en ventanilla.

Mirando hacia el futuro, la evolución de la plataforma ya cuenta con plazos legales definidos en el calendario del TSE. El primer gran hito ocurrirá el 1 de enero de 2027, fecha en que entrará en vigor la obligatoriedad jurídica para que tanto los comercios privados como las instituciones públicas acepten la IDC de forma oficial. Como preparación para este momento se habilitará de manera previa una fase de trámites virtuales remotos dirigida a sectores clave como la banca, las telecomunicaciones y el turismo. Posteriormente, para el año 2028, se proyecta la consolidación de la plataforma al implementarse su uso como documento oficial para ejercer el voto en las próximas elecciones municipales.

Más allá de su innovación técnica, la implementación final de la IDC responde a una visión integral de “Triple Utilidad”. En el ámbito social, el TSE ha garantizado la inclusión de los sectores más vulnerables al ofrecer el documento de forma gratuita para los adultos mayores de 65 años. Para el resto de la población, la plataforma mantendrá un costo accesible que asegura la sostenibilidad financiera del sistema. Por último, en el eje ambiental, su adopción masiva impulsa una cultura de “cero papeles”, mitigando el impacto ecológico del Estado y consolidando el camino de Costa Rica hacia un modelo digital, eficiente e interoperable.

El liderazgo de RACSA en arquitectura tecnológica, ciberseguridad e implementación de soluciones de identidad digital ha sido determinante para garantizar una plataforma resiliente, escalable y alineada con estándares internacionales, habilitando al país para su evolución hacia un modelo de Estado digital interoperable.